Sin duda, los mejores ajos son los que se plantan (los ajos son bulbos, así que no se siembran) en noviembre. También puedes ponerlos en diciembre, pero desiste en enero («días que pasan de enero, ajos que pierde el ajero»). Haz profundos caballones, porque se trata de un cultivo de larga duración y mantenlo acolchado y cubierto con malla antihierbas.

Cultivo: Para crecer bien , los ajos necesitan un periodo de frío por lo que se plantan en otoño e invierno. Lo mejor es situarlos en un sitio soleado y bien drenado, esperando una cosecha media de unos 17 bulbos por cada 3 metros de hilera.

Abonado: Abonos ricos en fósforo y potasio. Un exceso de nitrógeno puede originar problemas de conservación e incluso de desarrollo por lo que no es recomendable su aportación.

Plantación: Se realiza en hileras separadas unos 30 centímetros. Planta los dientes verticales al aire lilbre, asegurándote de que la punta quede hacia arriba y poniendo un diente cada 16-18 cm. Tapa los dientes de forma que queden enterrados unos 5-8 cm.

Recolección: A finales de primavera o principios de verano, tan pronto como las hojas se vuelvan amarillas. Almacénalos en un lugar seco a 5-10ºC.